por Emilio Santamaría S.
Mexicano, residente en Honduras
Yo te quiero mi Honduras como eres.
Con tu nombre que evoca lo profundo,
que algo tiene de misterio y de grandeza.
Y como te quiero, te quiero como eres,
con tus cosas malas y tus cosas buenas,
y el reto permanente que hay en tus problemas.
El mismo Dios te dibujó tus bosques,
y pintó el verde esmeralda de tus pinos.
Y te dio riquezas y te dio tus niños,
y tiñó de rojo tus atardeceres,
dio fuego y ritmo a tus lindas mujeres,
y llenó tus días de luz y alegrías.
Pero el diablo trajo entonces a los pesimistas,
y pintaron todo color de derrota.
Y tus días alegres se volvieron tristes,
y tus esperanzas se volvieron grises.
Pero yo te quiero sobre todo ello,
y te sueño dueña de todo lo bello,
y de la riqueza y de la alegría,
y de hijos llenos de sabiduría
que ya nunca, nunca se quejen de ti.

