POSITIVO Y NEGATIVO. Dos Formas de Encarar la Vida.
por Emilio Santamaría S.
¿Recuerda usted la COVID 19? Comenzó, se nos asegura, en Wuhan, China, y se regó por todo el mundo. Los gobiernos confinaron a las personas, todos recordamos las mascarillas, el desinfectar las compras del mercado y mil precauciones más. Se calcula que unos siete millones de personas murieron, incluyendo infelizmente amigos, parientes, doctores, enfermeras, todos personas muy queridas. Vivimos toda una tragedia. Pero la historia nos muestra que la humanidad ya ha sufrido antes estas tremendas crisis por pandemias y guerras.
Hay un axioma que dice que cada crisis producirá siempre la gente capaz de superarla. Y los chinos, en su sabiduría milenaria escriben “crisis” con dos signos, el primero significa “problema” y el segundo “oportunidad”. Por ejemplo, nuestra necesidad de aislamiento universalizó el uso de videollamadas, teletrabajo y educación virtual. Se aceleró la inversión en biotecnología, dando origen a vacunas en tiempo récord. La comunicación digital se volvió esencial, conectando familias, empresas y gobiernos en un mundo interdependiente, como nunca antes.
Cada tragedia nos recuerda la fragilidad de la vida, pero también la resiliencia humana. En 1338 en la Peste Bubónica murieron 200 millones de personas, hubo mucho miedo y ciudades despobladas. Pero el nefasto sistema feudal colapsó, la escasez de mano de obra dio valor al trabajo humano y surgió el Renacimiento, con avances en el arte, la ciencia y la filosofía que aún iluminan nuestra cultura.
La global Gripe Española entre 1918 y 1920, mató 50 millones. Pero la medicina preventiva y la vacunación masiva se iniciaron. La Segunda Guerra Mundial entre 1939 y 1945 trajo devastación, genocidios, ciudades arrasados. Aunque la tecnología militar dio origen a la aviación de pasajeros, conectando continentes. La guerra de Corea dio origen al código de barras que revolucionó el comercio y la distribución. La Guerra fría trajo el Internet y la inteligencia artificial.
LO NEGATIVO:
Es el hecho de que cada pandemia y cada guerra nos arrancó lágrimas y vidas.
LO POSITIVO:
La humanidad es capaz de transformar el dolor en esperanza y la destrucción en nueva creación.
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