POSITIVO Y NEGATIVO. Dos Formas de Encarar la Vida.
por Emilio Santamaría S.
Se cuenta en Dahomey, la historia de un agricultor al que se le ocurrió sembrar relojes. Pacientemente trató de conseguir la cosecha, pero ésta no llegó. No se atrevía a desenterrar la semilla por temor a echar a perder las raíces. Pero era evidente que algo andaba mal. Esperando, lo sorprendió la muerte. Y cuando su espíritu estaba listo para remontarse a las alturas, se le pidió remover la tierra. Encontró la verdad y la comprendió.
Dicen que rogó para que se le dejara informarlo a los suyos. Pero la oportunidad le fue negada. Los guardianes de espíritus de Dahomey piensan que esa verdad debe ser descubierta en la experiencia de cada uno. “Para que algo germine y de frutos, debe tener vida. Si el hálito de vida no está presente, nada podrá multiplicarse y crecer”.
Sin embargo, hay mucha gente que pasa la vida entera sin comprenderla. Por ejemplo, aquel vendedor que no siembra un genuino interés en sus clientes, y luego se sorprende de que sus ventas casi no lleguen. Ese empleado que tiene un ojo puesto en la hora de salida y el otro en el calendario de feriados. Olvida que sin “sembrar vida en su trabajo”, nada germinará. ¿Y aquel patrón que supone que el salario es más que suficiente pago por los servicios de sus trabajadores? No siembra buen trato, ni los entrena, pero se sorprende de no cosechar su cooperación.
William James escribió: “El descubrimiento más grande de mi generación, es que el hombre puede cambiar toda su vida, cambiando su actitud mental” . Y yo he conocido gente maravillosa que la cambió. Uno de ellos comenzó poniendo en su vida diaria, a propósito, entusiasmo y pasión en todo lo que hacía. Y el resultado es que “esa siembra” lo llevó lógicamente a cosechar éxitos notables.
Amigo lector, si una lección hemos de sacar de la extraña historia del sembrador de Dahomey, es ésta: “pongamos entusiasmo, sembremos vida en todo lo que hagamos”. Y no nos preocupemos por los resultados, ellos vendrán por una ley natural. Pero elimine ese factor y esperará en vano la cosecha, como el hombre que sembró relojes.
LO NEGATIVO:
Comprender que, si el espíritu de vida no está presente, nada podrá multiplicarse o crecer.
LO POSITIVO:
Poner vida, entusiasmo en lo que hacemos, y preparémonos para las mejores cosechas.
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